domingo, 30 de junio de 2024

Estoicismo: Virtud, Tranquilidad y Felicidad.

 

El estoicismo, filosofía de la antigua Grecia, significa ejercer una actitud de autocontrol y resistencia a las pasiones humanas. 

Estoicismo: Virtud,

Tranquilidad y Felicidad


Centro Bienestares, 28 de junio de 2.024

El Estoicismo es una filosofía de vida de la antigua Grecia, que es aplicada en la actualidad literalmente por muchos especialistas en realización y desarrollo personal, y muy considerada dentro de los aspectos conceptuales cognitivos de la psicología moderna. 

El Estoicismo nace a principios del siglo III como una escuela de vida creada por Zenon de Citio que tuvo mucha influencia política, moral y social en la antigua Grecia y llegó a influir hasta en el propio Imperio Romano.  Esta escuela filosófica considera que la felicidad es alcanzable por medio de la virtud y la tranquilidad.  

El estoicismo parece que es una moda pero no es una tendencia porque sus principios son sostenibles en el tiempo. Sus principios y prácticas son aceptadas por muchas corrientes en materia de realización y desarrollo personal contemporáneas a pesar de su antigüedad. 

Sus principios hacen valer la felicidad y la libertad considerando al ser humano como merecedor de todo lo mejor que pueda ser desarrollado por él mismo para el bien de la humanidad. 

El Estoicismo es muy aceptado hoy en día porque es una propuesta para vivir de acuerdo a las circustancias que nos sucedan, y a fluir dejando ser todo lo que durante el viaje por nuestro sendero propio y particular se nos depare, bajo el precepto de que todo lo que ocurre es por y para algo, y de que nada es malo, ni bueno, todo está está simplemente bien tal cual como está. 

Los principios soporte de esta filosofía son:

  1. Vive el presente tal cual es. reconoce la vida como no eterna. Acepta todo con tranquilidad y sin angustias porque la vida es finita. No dejes nada para después. Valora todo lo que tienes y a tu compañía cualquiera que esta sea. 

  2. Reconoce tus errores. Trabaja tus áreas de mejora. Busca soluciones continuamente. No importa si te equivocas, lo importante es aprender del error y buscar una solución.

  3. Somos uno. Somos todos de la misma esencia aunque tengamos diferencias. Sentimos lo mismo, compartimos esos sentimientos y emociones, somos empáticos.

  4. Nada es bueno ni malo. Lo importante es cómo interpretamos lo que suceda. Lo que nos sucede es inevitable, es incambiable, pero lo que sí es manejable es la perspectiva de cómo vemos y sentimos las cosas.  Todo sucede para bien, busquemos esa gran verdad de todo lo que nos suceda.

  5. No sufrir por lo que no ha ocurrido. Vivir el presente, no el futuro. Manejar la incertidumbre con inteligencia emocional.  No anticipes el dolor por lo que vendrá. 

  6. Dedicar un tiempo del día para reflexionar acerca de las acciones tomadas cada día. Escribe tus reflexiones, crea un diario de reflexiones.

  7. Mantente en contacto con la naturaleza. Aquieta la mente durante esos momentos de conexión con lo natural. Acude a lugares naturales a respirar profundo, a asimilar aire puro, a contemplar los milagros de Dios en calma y paz. Aprovecha ese momento para conectarte contigo mismo.

  8. Trabaja con efectividad. Trabaja constantemente en el camino de la mejora continua. Construye algo todos los días. No procrastinar, es decir no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. 

  9. Abraza tu destino desde tu presente. Si las cosas no salen como las deseas no significa que están mal. Nada está mal, todo está como tiene que estar. Nada es negativo, lo único negativo que existe es tu actitud. Ajustalas cambiando la perspectiva como ves las cosas. 

Felicidad tranquila y virtuosa

Ser feliz, la autorrealización llena de virtud y tranquilidad.


Esta filosofía, su práctica cotidiana, no solamente nos hace felices en el manejo de nuestra cotidianidad, sino también nos hace resilientes, capaces de adaptarnos a los cambios del entorno que hoy en día definitivamente son múltiples y muy estresantes. 

Vamos a vivir de acuerdo a la razón, aceptando todo lo que el destino nos depare. Nada está mal, todo está bien. Todo depende de cómo lo vea. 

¿Deseas conversar acerca de o practicar esta filosofía de vida?

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