viernes, 22 de noviembre de 2024

De la Escasez a la Abundancia


 Carmen T. González 21/11/2024

"Todo el mundo te pertenece cuando sientes que todo lo que existe es para ti"

Tanto la escasez como la abundancia son sentimientos; son estados, cultivados por nosotros mismos, por nuestras creencias acerca de lo que somos y de lo que tenemos. 

La persona que está sufriendo de escasez piensa que lo que tiene no le alcanzará; piensa que se agotará antes de satisfacer sus necesidades primarias, lo cual le genera angustia y temor. Angustia y temor porque está conectado a lo que no tiene, sin ver lo grandioso que es lo que tiene. Este simple estado obliga a las personas que lo sienten a esforzarse al máximo para tener todo lo necesario para satisfacer todas sus necesidades como de lugar. Por lo tanto, trabajan dos veces más y dejan de pensar en sus anhelos; únicamente se centran en lo que requieren, y se olvidan de todo lo que les brinda alegría, felicidad, satisfacción personal y bienestar.  Por otro lado, buscan mitigar el temor de no poder cubrir las necesidades básicas para asegurar su supervivencia, olvidándose del bienestar que todo esto les brinda, y hasta eluden dar las gracias por lo recibido porque simplemente lo menosprecian.

El individuo en situación de escasez piensa o experimenta que no podrá satisfacer ni lo más básico; por lo tanto, vive en sosobra, inquieto e infeliz, privando su derecho a la alegría.  Y, esperando que alguien, el gobierno o algún miembro de la familia o amigo sea su proveedor y sea el generador del bienestar deseado, sin tener en cuenta que las situaciones que propician el bienestar por tener son generadas por el apoyo de su fuente, su Yo Superior, su proveedor… Ese estado, el estado de escasez, produce el sentimiento de pobreza en sí mismo; estas personas, a pesar de trabajar con sacrificios, sienten que no generan riqueza; hasta se niegan a dar a los demás por creer que no les alcanza lo que tienen. Cuando el escaso tiene poco, olvida la importancia de vivir en consecuencia, lo que lo incentiva a invertir más en lo superfluo que en lo esencial.  

La escasez es un estado personal que genera desorden y más pobreza. 

La evolución perfecta es migrar con sabiduría desde el estado de escasez a la abundancia, y cuando se viva en abundancia, mantener la conexión todo el tiempo. 

¿Cómo crear la abundancia?
!Soltando la escasez¡

Lo esencial para generar abundancia y preservar su vínculo es entender que el proveedor es la fuente. Que todo lo que él te suministra es para tu bien, que debe ser disfrutado con alegría y felicidad. Él es el proveedor y tú eres el administrador de todo lo que él te da de acuerdo a tus peticiones o buenas intenciones. 

En el proceso de migrar desde el estado de escasez a abundancia, hay que reconocer que el dueño del todo es la fuente, el ser supremo, que para muchos es el propio Dios. Debemos admitir que como administradores de lo que él nos proporciona, los resultados dependen de nuestra manera de administrar lo que se nos suministra.  

Lo otro crucial en el proceso es desarrollar la capacidad para captar las bendiciones de tu Yo Superior en el verdadero corazón, todo lo que se nos debe ser considerado una bendición del Yo Superior, desde el amor que sientes por él, en vez de sentir las maldiciones de lo que no tienes. 

Lo más esencial es no quedarse paralizado a la espera; es emprender con valentía y entusiasmo alguna cosa que produzca la prosperidad y la abundancia deseadas. Lo ideal es mantener la sensación de que todo lo que se posee es por el honor de tu Yo Superior y es suficiente para vivir. Sentir esa abundancia te facilita la organización de tu vida. Te proporciona la posibilidad de fluir en paz y serenidad, en seguridad, y sentir que estás siempre resguardado por la voluntad de tu Yo Superior. Es sentir que todo en tu mundo está en orden.

Al momento de conectarnos con la abundancia y soltar la escasez, se debe estar consciente de que la promesa del Yo Superior de proveer las intenciones de quien las solicita es genuina, es verdad, y que lo dado por él es algo bendito que debe ser aceptado tal cual, algo que será amado y alabado, y nunca ha de considerarse maldito. Así reinará un estado de suficiencia de que todo lo que existe por la gracia de Dios nos pertenece y nos genera, tal cual el disfrute de la vida misma. 

Y cuando se esté disfrutando de la abundancia, no se debe olvidar de ser humilde y agradecido de la providencia del Yo Superior; en ese momento con alegría se debe ser feliz, y se debe cumplir con la ley espiritual del dar y el recibir, que significa dar de lo que se te dio desde el verdadero sentimiento de lo que tu fuente siente por tí. 

El sentirte abundante es consecuencia de sentir el verdadero amor que la fuente o el Yo Superior siente por tí.  Sentir ese amor, esa felicidad divina, cultivará la prosperidad material y espiritual en tí.  

El sentimiento de escasez será erradicado definitivamente, y el vínculo con la abundancia perdurará a lo largo de los años como consecuencia. 

El estado de que todo lo que existe te pertenece te hará sentir que la vida siempre está a tu favor o que tu fuente siempre te provee lo suficiente para sostener la vida plena. 




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